Desde hace unos días he estado meditando sobre la conversión de millones de aztecas gracias a nuestra Virgen de Guadalupe. Ella con su corazón de madre estaba deseando hacer conocer a su hijo Jesucristo entre pueblos que lo desconocían por completo.
Un gran amigo, Diácono Pedro Herran, me regalo en Octubre del 2003 un librito titulado “Santa María, Nuestra Señora de las Américas”, edición publicada en 1976 por los Frailes Franciscanos de Marytown, Kenosha, Wisconsin. Un compendio de los mejores escritos creando un “Manual Guadalupano”. Sigue leyendo
